Cuando se levantó aquél día, no sabía que a partir de entonces, su vida iba a cambiar.
Se despertó igual que otros días, dolorido por la fractura que sufría días atrás.
Hizo como todas las mañanas, cogió su taza de seimpre y desayunó. Esa mañana ya hubo cambio de planes, tenía que vestirse e ir de visita. Y así hizo.
Con ayuda de su padre se puso la camiseta que más le agradaba. Él solo pudo con el resto.
¡Listo! Ya estaba preparado para irse.
Fueron a verle y allí estaba, tumbado en la cama, con la mirada perdida, sin apenas fuerzas para decir ni una palabra. El joven saludó a todos lo que se hallaban allí, entre los que estaba su madre
Una vez cumplido, volvió a casa sin saber lo que iba a pasar.
Poco más de 1h después, su padre recibió una llamada. Era su madre. Él ya no estaba.
Cuando se lo dijeron, el joven, sin soltar palabra alguna, cayó arrodillado en el suelo. Su mundo se había desplomado.
La prensa con la que tanto había compartido ya no estaba. Ya nunca volvería a verlo sonreír, ya no le acompañaría a los partidos de fútbol, ya nada sería como antes.
Con el paso del tiempo aprendió que nadie muere del todo si aún hay personas que lo recuerdan.
Él le recuerda perfectamente. Nunca le olvida.
Què dur! Però tens raó, mai s'arriba a morir del tot mentre algú et tinga present en la seua ment...
ResponEliminaSent haver tardat moltissim en respondre.
EliminaÉs agradable vore com algú comparteix la mateixa idea. Sempre hem de viure tenint en ment la gent que tant bé ens ha fet.