¿Qué quieres que te diga? ¿Qué te echo de menos? ¿Qué no
puedo vivir sin ti?
Pues sí. Para que negarlo. Nunca he dejado de quererte. Nunca,
he dejado de extrañarte. Todo lo que veo a mi alrededor me recuerda a ti.
Añoro esas tardes de
domingo en las que íbamos al fútbol. Viéndote, a la lejanía, cómo te fumabas
ese cigarrito creyendo que no te veíamos.
Recuerdo que cuando iba con mamá a Santa Pola te veía
siempre asomado al balcón para ver cuando veníamos. Esas tardes allí jugando al
Chinchón o al Dominó.
Extraño tanto de ti que me es difícil escoger cual ha sido más
especial.
Creo que ya es hora de guardar la ropa de duelo tras 3 años.
Es hora de seguir adelante y no estancarme atrás.
Nunca te olvido.
Fuiste, eres y serás parte de mi.
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